Nuestra política es tan diversa
que la mayoría del tiempo confunde a la población en vez de informarla.
Nuestras autoridades, o en este caso especial los candidatos a la alcaldía, parecen
una extensión de los personajes que protagonizan los programas de
espectáculos y en lugar de presentar sus
proyectos entran en discusiones que nos hacen recordar a los Talk-shows de los
90’s.
En este contexto de Corredores
azules, trenes eléctricos, casacas horrorosas,
huevos duros, Comunicores y demás es que he llegado a la triste
conclusión que no tengo un futuro en la política de mi país. No es que la
sociedad se pierda mucho pero igual me hubiera gustado mantener la ilusión viva
por un tiempo más. Aquí las razones del fin de mi prematura, casi blastular,
carrera política:
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| Cómo te extrañamos (NO!) |
1. No me
gustan las escaleras, prefiero los ascensores.
Aparentemente en nuestra capital
la gente es muy aficionada al footing. Estoy de acuerdo con el ideal de
mantener un sano estilo de vida y tengo que aceptar que caminar contribuye con
disminuir la contaminación. Todos deberíamos caminar más. El problema es que
los limeños parecemos adorar en demasía subir y bajar
los empinados escalones
que se construyeron en los cerros. Mucha gente se vio beneficiada, y eso hay
que rescatarlo, pero yo no lo pondría como piedra angular de mi plan de gobierno
municipal. Y si eso fuera lo que más se recordaran de mí, debería reconsiderar mi
profesión.
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| En lugar de contar ovejas, puedes contar escalones. |
2. No
robo pero si podría hacer obras.
Este sería el problema principal.
Tendría al
49% de la población limeña, entre ellos mis papás, en contra mía.
Considerando que también participan otros candidatos, en el mejor de los casos,
mi porcentaje sería de 15%. Por las puras si hay un candidato que es hacedor y
robador. La última encuesta de Datum no refleja un problema moral o ético en
nuestra siempre ejemplar sociedad, esa que nunca coimea ni se pasa una luz
roja. Lo que reflejan estos resultados es que el limeño se preocupa por las
cosas importantes. Que importa si roba, todos roban. Lo importante es que
trabaje desde el primer día o por lo menos que eso parezca.
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| No gracias. |
3. Soy
muy hablador.
Por algo elegí ser periodista. Si
algo ha quedado claro en esta campaña política es que mientras menos palabras
digas, más puntos tendrás en las encuestas. Para mí, que soy una persona que no controla
su expresividad y hasta a veces parece ametralladora de guerra, guardar
silencio sería un obstáculo. Para el final de las encuestas seguro estaría
debiendo puntos. Sin embargo esto tiene solución. Podría matricularme en algún
curso de anti-oratoria y convertirme en un José (Velásquez o Carranza), aunque
en ese caso mejor sería no decir nada.
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| Tan genios como Hildebrandt. |
4. Si
creo que debe haber varios partidos políticos pero que sus integrantes deben
compartir una manera de pensar.
Debe ser porque no entiendo el
bipartidismo de Estados Unidos y no me como el cuento que solo hay dos ideas en 50 estados. Si
lo vemos desde un punto de vista matemático podríamos concluir que es mejor
tener 13 candidatos malos en lugar de solo tener dos. Hay más para elegir,
igual vamos a terminar fregados pero por lo menos es más interesante. Sin
embargo mi preferencia por los partidos políticos tiene que ver con el hecho
que le permite a cualquier persona crear una agrupación con el fin de alcanzar
un puesto en un municipio. Lo malo es que hasta ahora todos buscan más su
propio beneficio en vez del beneficio de muchos. Los
candidatos se afilian no porque comparte alguna ideología en particular sino
porque son ex compañeros de colegio o porque no faltan a la pichanguita de los
domingos.
¿Sí o no Sr. Cornejo?
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| ¿A todo tren? |
5. Soy
malísimo ahorrando.
Esto es culpa de mis papás, he crecido viendo como siempre hay gastos en el hogar. Pero he
evaluado los ingresos de los candidatos y he observado que es necesario, casi
obligatorio, ahorrar. Esta es la única manera de explicar el crecimiento del
patrimonio de los postulantes al sillón municipal. Es decir, solo el haber guardado mes tras mes, de
manera religiosa, el 75% de tu sueldo explica que tengas una
ganancia de más del 200% desde que entraste a la alcaldía. Yo no podría. Compraría cosas para
mi casa, pagaría los estudios de mis hermanos y jubilaría antes de tiempo a mis
padres. Felicito a los candidatos que tienen tal fuerza de voluntad. Yo soy muy débil.
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| Si Sr. Heresi, 200%. |
El Diario del Lunes
miércoles, 24 de septiembre de 2014
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